Sólo por darme un gusto, poso mi trasero húmedo de transviajes en el nicho cubierto de sintetisismo y blanda cabeza. En el cielo, mientras tanto, vagan estrellas y nubes que semejan botones. No estoy delirando sólo es por darme el gusto de escribir estupid-heces. Mis párpados gordos con panza delantal pesan como anoche a las 3:00 AM cuando ya no podía darme el gusto con ella. Franceses que juegan con bits a ser música en la onda zero se dan su gusto en mis tímpanos acaramelados. Pero cómo no darme un gusto! Decía la señora del metro-goldi-meller, con frío en el alma y hambre en los zapatos, mas una tevé de 29 sobre mi cama que da susto. No sé escribir, lo sé, pero me doy el gusto de joder haciendo que parezca ser. Media nalga en la izquierda y una copa de champagne en la mano derecha, el sabor de tu saliva burbujeante, me has dado en el gusto tantas veces, una más podría esperarme. Pero con mis dedos sobre goma, letras diminutas, sueño despierto en una vida inexistente. No puedo seguir dándome el gusto.